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Cómo medir el cuello de tu perro para acertar la talla

La talla de un collar no se adivina mirando al perro. Se mide. Y se tarda dos minutos.
Es el paso que casi todo el mundo intenta saltarse —«será una M, tiene pinta de M»— y el que decide si el collar queda como debe o se pasa el día girando sobre el cuello. La buena noticia: medir bien es fácil. Solo hay que hacerlo donde toca y evitar cuatro errores de nada.
La respuesta rápida: rodea la base del cuello con una cinta de costura, mete dos dedos entre la cinta y el pelo, y toma la medida con los dedos dentro. Ese número, en centímetros, es su talla. Si cae entre dos, sube a la mayor.
Lo que necesitas (lo tienes en casa)
No hace falta nada especial:
- Una cinta métrica de costura, de esas blandas de tela.
- ¿No tienes? Un trozo de cuerda o de lazo y una regla. Rodeas el cuello con la cuerda, marcas con el dedo donde se cierra, la estiras sobre la regla y listo.
Y un momento en el que tu perro esté tranquilo. Ni recién llegado del parque, jadeando, ni en plena fiesta. Un perro quieto se mide en treinta segundos; uno revolucionado, nunca.
Dónde medir exactamente
Aquí se juega casi todo, porque el cuello de un perro no mide lo mismo arriba que abajo.
Mide en la base del cuello, justo donde se apoyaría el collar: ni muy arriba, pegado a las orejas, ni muy abajo, sobre los hombros. Es la parte más ancha, la que el collar tiene que rodear de verdad.
Un fallo típico es medir demasiado alto, cerca de la cabeza, donde el cuello es más fino. Sale un número pequeño, pides una talla justa, y luego el collar no baja a su sitio. Baja el dedo un par de centímetros hasta la base y mide ahí.
La regla de los dos dedos
Los dos dedos no son un adorno: son la holgura exacta que hace que un collar sujete sin apretar.
Con la cinta rodeando el cuello, mete dos dedos por dentro, entre la cinta y el pelo, y toma la medida con ellos dentro. Eso es lo que buscas:
- Con un dedo, el collar va justo y roza cada vez que tu perro baja la cabeza a oler.
- Con tres, baila, se gira y —en un susto o un tirón— puede pasar por encima de la cabeza.
- Con dos, ni aprieta ni baila. Ese es el punto.
Apunta los centímetros con los dedos puestos. No la medida «a pelo» y luego sumo yo: la holgura ya va incluida en el número.
Los cuatro errores que estropean una medida buena
Casi todas las tallas falladas vienen de aquí:
- Medir sobre mucho pelo. El manto abulta y engaña. Aparta el pelo y apoya la cinta en la piel. Si tu perro es de pelo muy largo, mide sobre la piel y luego suma un poco, para que el collar luzca por encima del pelo en vez de hundirse en él.
- Medir el cuello equivocado (demasiado arriba). Ya lo vimos: a la base.
- Medir con el perro nervioso o jadeando. El cuello «cambia» y tú aprietas de más. Espera a que esté tranquilo.
- Fiarte de la raza en vez del número. La raza orienta; el cuello decide. Dos perros de la misma raza pueden pedir tallas distintas.
Casos que tienen su truco
Tu perro no se está quieto. Mídelo mientras alguien le da un premio o un rato de mimos. Y si solo consigues un número aproximado, no lo dejes ahí: elige la talla más cercana al pedir y te escribimos para afinarla contigo antes de ponernos con el suyo.
Es un cachorro y va a crecer. No pidas la talla de hoy, que se le queda pequeña en dos meses. Pide la que tendrá de mayor y hablamos contigo para aconsejarte, de forma que le sirva también más adelante.
Está justo entre dos tallas. Sube a la mayor. Un collar hecho a medida se ajusta hacia dentro con facilidad; al revés, no. En la duda, mejor que sobre un poco.
Ya tienes el número. ¿Y ahora?
El número del cuello es la parte que solo puedes poner tú. Lo demás es cosa nuestra: cada collar se corta y se cose a mano en el taller de Murcia, a la medida que nos digas. Y si al llegar no apoya como debería, lo reajustamos sin coste.
Por eso, si tu medida ha quedado en tierra de nadie, no la dejes al azar: elige la talla más cercana al pedir y te escribimos por WhatsApp para confirmarla contigo antes de ponernos con el suyo.
Cuando le medimos el cuello a Romeo —el teckel que da nombre a todo esto— salió un 27 redondo. Con tu perro pasa igual: manda su cuello, no su raza.
Preguntas frecuentes
¿Mido sobre el pelo o sobre la piel?
Sobre la piel, siempre. Con mucho manto, medir por fuera te sube de talla sin querer: aparta el pelo y apoya la cinta en la piel.
¿Cuántos dedos de holgura dejo?
Dos, y ahí se queda. Es la holgura que sujeta sin apretar y sin que se gire.
No tengo cinta de costura, ¿cómo lo hago?
Con un trozo de cuerda y una regla: rodea el cuello, marca dónde cierra, estira la cuerda sobre la regla y lee el número.
Me sale una medida entre dos tallas.
Elige la mayor. Y si quieres asegurarte del todo, pídela y te escribimos para confirmar su medida exacta antes de hacerlo.
Mídele, y del resto nos encargamos
Dos minutos, una cinta y la base del cuello. Eso es todo lo que separa un collar que gira de uno que apoya donde debe.
¿Quieres verlo con imágenes y con nuestras medidas exactas de S, M y L? Lo tienes paso a paso en la guía de tallas. Y si prefieres empezar por elegir cómo quieres que se vea, echa un ojo a la colección de collares de Romeo &Co y dinos su medida: el suyo lo hacemos a partir de ese número.
Un collar hecho a su medida
Nos dices la medida, lo cosemos a mano para tu perro y te escribimos antes de fabricarlo. Envío en 24 h.
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