Cómo elegir el collar de tu perro por tamaño y raza
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Un collar que gira sobre el cuello y esconde la chapa no está mal hecho: está mal medido.
Le pones el collar, salís a pasear y, a la vuelta, lo notas: ha girado sobre sí mismo, la placa quedó escondida bajo el cuello y, cuando tiras un poco, cede más de lo que debería. No es un drama, pero tampoco es como debería quedar.
Buscas la talla por tamaño y raza, y es por donde se empieza. Pero el que decide es el cuello. Al final todo se reduce a un número y una decisión de gusto: cuánto mide su cuello y cómo quieres que se vea.
La respuesta rápida: mide el contorno del cuello con dos dedos de holgura y elige por ese número: S de 25 a 30 cm, M de 31 a 35 cm, L de 36 a 40 cm. Si queda justo entre dos tallas, sube a la mayor.
Y algo que conviene saber antes de seguir: aquí no coges un collar de una estantería. Nos dices la medida y, si algo no nos cuadra, te escribimos por WhatsApp antes de ponernos con el suyo. Lo cosemos a mano para tu perro, no para un lote. Y si al llegar la talla no apoya como debería, la reajustamos nosotros sin coste. Eso es lo que una estantería no te puede dar: una talla decidida contigo, no acertada de casualidad.
Por qué la talla del collar importa más de lo que parece
Un collar es lo único que tu perro lleva puesto durante horas, todos los días. Si queda holgado, se gira, roza y —en el peor momento, un susto, un tirón— puede pasar por encima de la cabeza. Un perro que se suelta en la calle es la clase de sobresalto que no quieres vivir dos veces.
Si queda demasiado justo, aprieta, marca el pelo y le incomoda cada vez que baja la cabeza a oler.
La talla correcta está en medio: sujeta sin apretar. Ni baila ni marca. Ese margen justo es lo que separa un collar que cumple de uno que además es seguro.
Cómo medir el cuello de tu perro (bien, a la primera)
No hace falta nada especial: una cinta métrica de costura o, si no tienes, un trozo de cuerda y una regla. Dos minutos, mejor cuando esté tranquilo y no recién llegado del parque.
- Con él de pie, rodea la base del cuello, por donde apoyaría el collar: ni muy arriba, pegado a las orejas, ni muy abajo, sobre los hombros.
- Mete dos dedos entre la cinta y el pelo y toma la medida con ellos dentro. Esa es la holgura exacta, la que deja al collar sujetar sin apretar: con un dedo va justo y roza; con tres, baila y se gira. Dos, ni uno más.
- Anota los centímetros. Ese número, y no la raza, es su talla.
Cuando le medimos el cuello a Romeo —el teckel que le da nombre a todo esto— salió un 27 redondo, y por eso lleva la S. Con tu perro pasa igual: manda su cuello, no lo que diga la etiqueta de su raza.
¿Dudas entre dos tallas? No lo dejes al azar: elige la más cercana y te escribimos por WhatsApp para verlo contigo antes de ponernos con el suyo. Y si quieres verlo con imágenes y con nuestras medidas exactas, lo tienes paso a paso en la guía de tallas.
Tallas de referencia: S, M y L
Para orientarte antes de medir, esta es nuestra talla de collar por contorno de cuello:
- Talla S — de 25 a 30 cm
- Talla M — de 31 a 35 cm
- Talla L — de 36 a 40 cm
Son un punto de partida, no un atajo. El cuello manda sobre la raza: dos perros de la misma raza pueden pedir tallas distintas. La raza te acerca a una talla; el número del cuello es el que la firma. Mide primero, elige después.
Cómo elegir collar para perro según su tamaño y raza
Con el número delante, el tamaño y la raza terminan de afinar la decisión.
Para un perro pequeño —un teckel como Romeo, un caniche, un bichón— la talla S suele ser el punto de partida, y pide un collar ligero, que no le cargue el cuello ni le tape la cara.
En perros medianos —un border collie, un cocker, un mestizo— la M es lo habitual. Ahí funciona un collar con más cuerpo —una cuerda de Milán o un Paracord 550—, que aguante el uso diario sin ceder.
Y hay un detalle que casi nadie tiene en cuenta: el pelo. Un perro muy peludo —un pomerania, un spitz, un galgo de pelo largo— parece de un tamaño y mide otro. El pelo abulta y engaña. Mídelo pegando la cinta a la piel y, si tiene mucho manto, súmale un centímetro para que el collar apoye bien sin hundirse.
El collar hecho a medida, en la práctica
En Romeo &Co no fabricamos por lotes para dejar el collar esperando en un cajón. Cada uno se corta y se cose a mano, bajo pedido, en nuestro taller de Murcia.
Un ejemplo real: nos escribes «le he medido 34, pero es un teckel de pecho ancho, ¿subo a M?». Te contesta una persona, no un formulario. Te decimos que sí, y de paso te preguntamos si la joya la quieres a juego con el collar o en contraste. Ese ida y vuelta de dos mensajes es lo que hay entre un collar que casi encaja y uno que encaja.
¿Que tarda más que descolgar uno de una estantería? Sí: entre 3 y 5 días en el taller, no semanas de espera, y cuando sale, te llega rápido. Y si al llegar la talla no apoya como debería, la ajustamos nosotros. El cambio no lo pagas tú.
Ese acabado se ve en el Collar Canela, hecho a mano y pensado para el día a día, o en el Collar Pétalos, para quien busca menos peso y más detalle. Dos formas de vestir el mismo vínculo.
La chapa con el nombre grabado
Un collar personalizado para tu perro no es solo cuestión de color. La placa con su nombre —y, si quieres, tu teléfono— es lo que convierte un accesorio bonito en algo suyo.
Y cumple dos funciones a la vez. Por dentro, identifica: si algún día se despista, quien lo encuentre sabe a quién llamar. Por fuera, viste: un collar con el nombre de tu perro grabado tiene un aire cuidado que se nota de lejos, sin gritar.
Puedes elegir el collar con la placa incluida desde el principio, para que llegue todo a juego y listo para el primer paseo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos dedos de holgura debe tener el collar?
Dos, y ahí se queda. Es la holgura que sujeta sin apretar: si te cuesta meter los dedos, el collar va justo; si te bailan dentro, sobra cuello. Ese punto medio es el que buscas.
¿Qué talla elijo para un teckel? ¿Y para un labrador?
Un teckel suele ir en S, aunque los de pecho ancho piden M: mídelo igual, no te fíes solo de la raza. Un labrador adulto casi siempre es L. La raza orienta; el número del cuello decide.
¿Mido sobre el pelo o sobre la piel?
Sobre la piel, siempre. Con mucho manto, medir por fuera te sube de talla sin querer: aparta el pelo, apoya la cinta en la piel y toma el número ahí.
¿Entre dos tallas, cuál elijo?
La mayor. Un collar hecho a medida se ajusta hacia dentro con facilidad; al revés, no. Así que, en la duda, mejor que sobre un poco. Y si prefieres asegurarte, elígela y te escribimos para confirmar su medida antes de hacerla.
Elige el tuyo
Ya tienes lo único que no podíamos poner nosotros: la medida de su cuello. Lo demás es cosa nuestra. Cortamos y montamos el collar a mano en el taller de Murcia, con la talla que hemos decidido contigo —no la que le tocaba en un lote— y grabamos la chapa con su nombre. Y si al llegar no apoya como debe, la reajustamos nosotros; el cambio no lo pagas tú.
El collar de Romeo empezó exactamente así: una medida, un collar cosido a mano y su nombre en la chapa. El de tu perro empieza igual.
Dinos su medida y elige el suyo en la colección de Romeo &Co.